El CaVronismo-Colectivo

 

Génesis del Cabronismo

 

Dentro del “no-entendido éxito” que ha producido el comunismo, marxismo, leninismo, estalinismo, maoísmo, castrismo, sandinismo, chavismo y madurismo a lo largo y ancho del globo terráqueo están las diferentes variantes, variables o cepas, del “CABRONISMO”.

El vocablo “cabrón” tiene diferentes acepciones, es decir, diferentes sentidos o interpretaciones en las que se puede tomar una palabra o expresión y que, una vez aceptado y reconocido por el uso, se expresa en los diccionarios a través de la definición.  Es así como en Cuba un “cabrón” es un HDLGP o alguien que se encuentra altamente contrariado: ¡encabronado!  En México podría ser un “cojonudo”, es decir, para los cuates ser cabrón es chévere.  En España, a los cabrones también se les llaman jilipollas.  Traducido al inglés, un cabrón terminaría siendo un “asshole” y en Italia: cornudo.

La cabronería en Venezuela tiene un significado muy especial si lo llevamos al plano político.  CaVrón es todo aquel que ha aceptado su condición de doblegado y, por ejemplo, en lugar de pedir libertad pide luz, agua, gas, comida, medicina: ¡y vacunas!  Los regímenes tiránicos en esos países que se han denominado “comunistas”, han sido tremendamente exitosos en lograr el fenómeno que en “la patria de Bolívar” podrían llamar “CaVronismo”, con la V de Venezuela.

La vía hacia el “cabronismo-colectivo” pasa por el terror, por la sistemática destrucción del aparato productivo nacional y, en el caso de Venezuela: ¡por el más MISERABLE engaño!  Todas estas etapas conducen al logro más exitoso en este tipo de sistema: ¡la eterna permanencia en el poder!

Al final del camino, a los ciudadanos de esos países se les enseñan a aceptar lo que bajo condiciones normales sería inaceptable.  Ha sucedido en la URSS, China, Cuba, Nicaragua, Angola y, entre otros ejemplos menores: ¡Venezuela!

Claro que para lograr el “caVronismo-colectivo” en Venezuela, se tuvo que destruir, primero, la totalidad o gran parte de la clase media, la clase pensante y peligrosa para todas estas tiranías.  La clase “desfavorecida”, también llamada paupérrima o marginal: no cuenta.  Es una clase genéticamente controlada a través de su destino.  En el cerro nacen los “marginales” y son pocos los que logran escapar de él.  Con la clase alta no hay mucho problema.  Cuando comienza a sentir la candela, se monta en su avión y resuelve temporal o definitivamente sin mayores tormentos.

Una vez establecido el “caVronismo-colectivo” entre el remanente de la clase media venezolana, o lo que quedó de ella: ¡el régimen coronó!

Ha sido importante mantener la destrucción del aparato productivo difuso, pero generando “burbujas apaciguantes” para esa nueva clase de enchufados y acomodados.  Es así como vemos que mientras Venezuela arde por los cuatro costados, resurge El Gran Café de Sabana Grande en Caracas y proliferan como hongos, bodegones, supermercados, restaurantes, ventas de carros hiper-lujosos, centros comerciales, etc.

 

Liderazgo “Opositor”

 

 

 

Claro que el liderazgo “opositor” ha cumplido en Venezuela una vital función para lograr el “caVronismo-colectivo”: ¡la del engaño y la de fomentar infundadas esperanzas!  Ahí tenemos, como un reciente ejemplo, la “renuncia” del Comisario General Iván Antonio Simonovis Arangure, hasta hace unos días encargado de seguridad e inteligencia de la “presidencia interina” presidida por Juan Guaidó.  Si luego de 20 años el máximo encargado de la inteligencia venezolana se dejó engañar por el “presidente interino” (de quién Simonovis todavía se refiere como “presidente”), o se le secó la inteligencia en prisión: ¡o formó parte del combo de engañadores aupados y hasta financiados por el propio régimen!

Los objetivos en Venezuela se cumplieron.  El régimen, llamémoslo como queramos, logró establecer el escenario del “caVronismo-colectivo”.  Ese perverso y MUY-EFICAZ sistema permanecerá en ese país: ¡hasta el infinito y más allá!

Miami 22 de mayo de 2021

Robert Alonso

Robert Alonso Presenta

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