Cumpleaños de Humberto

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El sábado 13 de agosto de 2022, fuimos invitados – Siomi y yo – a celebrar el cumpleaños de nuestro amigo Humberto Abdala, llevado a cabo en la finca de Susy Añez, en Southwest Ranches, suburbio de Westonzuela en el sur de La Florida.  Poco nos imaginamos que seríamos testigos de una velada musical, con músicos venezolanos de altura como el afamado guitarrista clásico Luis Quintero, el maestro y compositor Abner Chamate, el impresionante cuatrista (que no “cuatrero”), Roberto Betancourt y una bolerista de ensueño: ¡Zulema Cuervo!

Todo fue improvisado.  No hubo ensayos.  Algunas cancionas eran inéditas y fueron grabadas como si hubiesen sido parte del repertorio.  No contamos con luces ni controlamos la acústica.  Poco a poco los comensales se fueron integrando al improvisado “titingó”, en medio de una algarabía típica del venezolano cuando se reune para celebrar cualquier cosa.  Entre los testigos de aquella noche romántica, estuvo el adorado perro de Carolina, la hermana de Humberto, quien al no poder aplaudir, dejó grabados unos cuantos ladridos.

“Viajera del Río”

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Arrancamos en FA MAYOR con el recordado bolero del compositor venezolano Manuel Yánez, una pieza emblemática de la región de Guayana y primordialmente del estado Bolívar. Fue compuesta desde el malecón de Ciudad Bolívar inspirada por los racimos de la planta acuática bora (Eichhornia crassipes), también conocida como lirio de agua o chupachupa, al desplazarse por el río Orinoco.

Manuel Yánez fue un músico y compositor venezolano nativo de Ciudad Bolívar (Estado Bolívar), quien transcurrió toda su vida en el sector “El Convento”, conocido hoy día como la plaza “Centurión”. Interesado desde muy joven por la música y en especial por los ritmos folklóricos como las parrandas navideñas, formó parte de diversas agrupaciones musicales entre las que destaca “Juventud Guayanesa”.

Llegó a realizar en tres años unas 150 composiciones, entre merengues criollos, valses, pasos dobles, boleros, salsas, canciones patrióticas, joropos, guarachas, entre otras; además de «Viajera del río» destaca entre ellas el pasodoble «Pescador».

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“Canto a Caracas”

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​Como para brotar lágrimas de nuestros ojos, estos músicos improvisaron el “Canto a Caracas”, del Maestro Luis María Billo Frómeta Pereira,  nacido en Santo Domingo, República Dominicana, el 15 de noviembre de 1915 y fallecido en Caracas, Venezuela, el 5 de mayo de 1988.  Fue más conocido como Billo Frómeta; músico, compositor y director de orquesta dominicano-venezolano.  Inspirado en parte en mi amigo Billo, publiqué en este portal una página titulada “No Soy de Este Mundo“.

Billo, junto a sus padres y hermanos, vivió en San Francisco de Macorís, República Dominicana, donde inició sus estudios de música, materia de pénsum en la escuela primaria. Aprendió teoría y solfeo con el profesor Sixto Brea, armonía y composición con el profesor Rafael Pimentel, además de saxofón y clarinete con el profesor Oguis Negrete.

A los quince años fue fundador y primer director, con el grado de capitán, de la Banda del Cuerpo de Bomberos de la capital, circunstancia que le ayudó a ampliar sus conocimientos de música. Posteriormente, fue miembro fundador de la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo. En 1933 se trasladó a la capital, e impartió clases de guitarra a domicilio y realizó arreglos musicales para pequeños conjuntos. Así conoció al joven Freddy Coronado quien le proporcionó trabajo como saxofonista en la orquesta que acompañaba a los artistas que pasaban por la ciudad. Coronado, estudiante de violín y saxofonista, lo animó a formar un grupo que se llamó Conjunto Tropical, el cual trabajaba en la emisora de radio HIN.

La reunión de Freddy Coronado, Francisco Damirón, José Ernesto Chapuseaux y Billo Frómeta, dio como resultado la formación de una orquesta de baile denominada Santo Domingo Jazz Band, la cual fue dirigida por Damirón al principio y luego por Billo, cuando el primero se mudó a Puerto Rico. En sus inicios Billo estudió medicina en la Universidad de Santo Domingo y, aun así, disponía de tiempo para interpretar y tocar en compañía de otros aspirantes en el arte musical. Al comenzar su tercer año de estudios, ingresó en el hospital militar, donde estuvo hasta que fue obligado a usar el uniforme de guardia; a esto se negó, por una probable aversión al régimen militar de entonces, y por ello fue expulsado de la Academia de Medicina.

Billo llegó a Venezuela el 31 de diciembre de 1937, para tocar en el Roof Garden, local de baile en Caracas, en el centro de la ciudad. Los hermanos Sabal, empresarios y dueños del local, decidieron cambiar a último momento el nombre de la orquesta, por el de Billo’s Happy Boys sin notificar a Billo Frómeta. Al saber el representante diplomático de República Dominicana acreditado en Caracas sobre este cambio de nombre, hubo protestas en República Dominicana porque no era mencionada la capital de aquel país. Este inconveniente y el hecho de estar República Dominicana bajo la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y la prórroga consecutiva del contrato, obligaron a los integrantes de la orquesta a permanecer en Caracas, con un exiguo sueldo. Sin embargo, ello motivó a la agrupación a permanecer en Venezuela, adquiriendo cada día mayor raigambre en el seno del público.

En una presentación ocurrida en 1987 en Santa Cruz de Tenerife su orquesta fue reconocida por la editora del Libro Guinness de Récords, por haber presentado el concierto más grande al aire libre para aquel entonces: a ese mismo concierto en la Plaza de España de Santa Cruz acudieron 250.000 personas, bailando la misma canción, junto a la cantante Celia Cruz, la cual fue su única actuación con la orquesta.

El día 28 de abril de 1988 estaba programado que dirigiera la Orquesta Sinfónica de Venezuela en el complejo cultural Teatro Teresa Carreño, en el marco del homenaje que por sus cincuenta años de vida artística en Venezuela le brindaría la Gobernación de Caracas, ciudad a la que tantas composiciones dedicó. Como invitados especiales, se presentarían en el escenario cantando algunos de sus temas sus mejores amigos y artistas que le acompañaron durante su trayectoria musical e integrantes actuales y anteriores de su orquesta como Ely Méndez, Gustavo Farrera, Raúl Mora, Osvaldo Delgado, Ender Carruyo y Renzo Lares, entre otros.

El día anterior, el 27 de abril, al finalizar un ensayo en el Teatro Teresa Carreño con el tema Un Cubano en Caracas, los músicos de la orquesta, puestos de pie, le ovacionaron largamente. Al parecer, la emoción impactó en exceso en el ánimo de Frómeta quien se desplomó al instante, probablemente víctima de una hemorragia cerebral. Entró en estado de coma y, sin recuperar la consciencia, falleció el 5 de mayo de 1988. Una versión diferente de ésta, sostiene que, durante dicho ensayo, las cosas no salían como deseaba Frómeta y la música sonaba no-del todo bien, lo que le causó disgustos y empezó a sentirse mal, cayendo al piso en medio de violentas convulsiones. Esto pudo haber sido producto de la agitada labor del músico, la práctica del tabaquismo desde la adolescencia, mala alimentación y trasnochos durante varios años.

El día del sepelio de Frómeta, sus restos fueron velados solemnemente en el Concejo Municipal de Caracas. A las diez de la mañana fue montado el féretro en un carro de bomberos para rendirle homenaje y tras él, en una muy lenta procesión de más de 20 kilómetros, miles de caraqueños lo siguieron hasta el Cementerio del Este para darle un último adiós.
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“Nostalgia Caraqueña”

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Luis Quintero es egresado de la Primera Promoción de la Cátedra de Post – grado de The Juilliard School of Music (New York), bajo la dirección de Sharon Isbin, honrado con una beca por “Excelencia en las Artes” otorgada por dicha institución, considerada la máxima casa de estudios musicales a nivel mundial. Inicialmente realizó sus estudios musicales en la Escuela Superior de Música “José Angel Lamas” (Caracas), recibiendo el título de “Profesor Ejecutante de Guitarra”. Luis Quintero es uno de los más dignos representantes de la Gran Escuela Guitarrística Venezolana; poseedor de una técnica depurada, una musicalidad excepcional y un impresionante virtuosismo, quien ha enaltecido el instrumento en los más grandes escenarios de Estados Unidos, Europa, Latinoamérica, Asia y Africa. Ha tenido el privilegio de ser solista invitado de la Orquesta Sinfónica de Venezuela en dos giras europeas. Su discografía incluye: Una colección de 4 C’Ds. denominada “Joyas Latinoamericanas“, y 2 volúmenes de la colección “Joyas Venezolanas“.

Del Maestro Quintero conocíamos muchas interpretaciones, entre ellas: “El Pajarillo“, interpretada magistralmente con su guitarra clásica:

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“Los Cauraritos”

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Los Cauraritos” es una de las piezas insignes del Don Ignacio Figueredo, más conocido en Venezuela como “El Indio Figueredo“, nacido en Albarrobito, Apure, el 31 de julio de 1899 y fallecido en San Fernando (del mismo estado), el 3 de septiembre de 1995, a la edad de 96 años.  Fue un compositor de música llanera venezolana tremendamente prolífico, que nos dejó un extenso legado musical.
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“Contigo Aprendí”

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Somos Novios

Así como Luis Quintero rompió el celofán con su composición “Nostalgia Caraqueña“, lo voy a emular echándoles un cuento familiar.
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Corría el mes de diciembre de 1967.  Estaba estudiando en el estado de Washington y regresé a Venezuela para pasar las Navidades con mi familia.  Había una tradición (obligatoria) en la cual los tres hermanos (Ricardo, María Conchita y yo), teníamos que regalarnos algo en Nochebuena.  Jamás supimos qué regalarle a nuestra hermanita, quien era 5 años menor que yo y 7 menor que nuestro hermano mayor, pues había nacido el 29 de junio (Día de San Pedro y San Pablo, dos personajes bíblicos que se detestaban a muerte), de 1955.
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A mediados de aquel año de 1967, se dio a conocer un interesante canta-autor mexicano, a quien le sobraban unos centímetros para ser considerado un enano, llamado Armando Manzanero.  Tenía una voz muy particular y, según las malas lenguas, era fomoso por “fusilar” (plagiar) canciones compuestas por otros autores.  Años más tarde, Manzanero me llegó a confesar que si bien había sido el compositor más demandado, era – entonces – el canta-autor con mayor demanda.  En fin.
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Manzanero se hizo famoso en Venezuela a mediados de 1967 con “su canción” (ahora no sabemos si era de él o de quién): “Adoro“.  Mi hermano era fan de Manzanero.  Cuando regresé de Washington jamás lo había escuchado.
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Al sentarme con mi hermano Ricardo para ver qué le regalaríamos a nuestra hermanita de 12 años, María Conchita, éste me sugirió que le regaláramos el “long play” de Armando Manzanero.  Ella, según Ricardo, no lo iba a tocar en su tocadisco portatil, pero tanto él como yo lo podíamos disfrutar en el “estereofónico” de la familia, evitando así que ella hiciera sonar unos temas de terror, interpretados por unos conjuntos que fusilaban canciones de los Beatles, los Rolling Stones y muchas bandas internacionales de rock, conocidos como “Los 007”, “Impalas” y otros tan terribles.  Llegó a haber un venezolano, recientemente fallecido, que se hizo famoso mundialmente cantándole a un limón y otro, también fallecido recientemente, que le cantaba a la “Liberación Mental”.  Esa era la música y los cantantes que María Conchita escuchaba entonces, detestando boleristas de altura como Manzanero, entre muchos otros.  En tal sentido, seguí la sugerencia de mi hermano y le compramos a nuestra hermanita el famoso disco de moda de Armando Manzanero, el cual se titulaba: “ADORO“.
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En efecto, nuestra hemana lamentó el regalo y no le prestó la menor atención.  Sin embargo, pasaron varias décadas y ya cuando María Conchita era famosa y cotizada a nivel hispanoamericano, hizo un disco con las mejores canciones de Armando Manzanero y, en México, grabó un musical con “El Maestro”, fallecido hace poco, según dicen: ¡de COVID!  Como hubiera dicho en vida Oscar Yanes – alias “Chivo Negro”: “¡Así son las cosas!”
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El disco de mi hermana con las canciones de Manzanero fue todo un éxito comercial, a pesar de que su voz no era la más adecuada para interpretar las famosas canciones del “Cuate”.  Sin embargo, “Somos Novios“, en su versión en inglés  (“It’s Impossible“) e inicialmente cantada por Perry Como, llegó a ser una de mis canciones favoritas.   Muy pronto otros cantantes de fama mundial, como el propio Elvis Presley, incluyeron a “It’s Impossible” en sus repertorios.
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“It’s Impossible”

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“Vida Consentida”

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Tuve el gran gusto de haber compartido socialmente con Homero Parra… no en el plano polìtico: ¡socialmente!    Desde que Carlos Andrés Pérez le entregó la batuta a Luis Herrera Campíns, me di cuenta de cómo aquellos partidos socialistas estaban destruyendo a Venezuela bajo la dirección de La Bestia del Caribe, Fidel Castro Ruz.  Fue entonces que le advertí a Siomi que, más tarde o más temprano, tendríamos que emigrar, como lo hicimos los cubanos al principio de la década de los sesenta y hasta la fecha de publicación de esta página.  Pero esa es otra historia.
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Homero Parra era un individuo honesto y, bajo mi punto de vista: ¡honorable!  Si hubiera tenido una bola de cristal que le hubiera permitido adelantarse al futuro, estoy seguro de que se hubiera dedicado màs a su mùsica y menos a su polìtica.  En todo caso, fue el autor de uno de los boleros màs sentidos de la època, al menos bajo mi punto de vista.   Le dijo a su amada, en una canciòn, todo lo que un hombre le hubiera podido haber dicho a su mujer.
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Curiosamente, Luis Quintero, jamàs habìa escuchado “Vida Consentida“, tal vez por su edad.  Pero màs curiosamente fue còmo siguiò a la gran bolerista, Zulema Cuervo, sin haber escuchado el bolero de Homero una sola vez. ¡Quedè impresionado!
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Homero Parra
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En todo caso, Homero Parra Bravo, ex diputado y ex presidente del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), compuso la canción que hoy nos compete y con ello ambas partes entraron a la historia.  Según apreciaciones recogidas, “Vida Consentida” fue compuesta originalmente en tiempo de vals venezolano, pero arreglada para adaptarla a la voz de Lino Borges, quien en realidad se  llamaba Severo Alberto Borges Abreu, nacido en Batabanó, Cuba, el 8 de agosto de 1933.  Se sabe que ya Lino, a los 16 años de edad cantaba como profesional en la orquesta de J. R. González.

En el caso de Lino Borges, él recogía berro en sembradíos de su pueblo natal y quienes lo escuchaban le pedían canciones. Sus compañeros tuvieron oído clínico.  Con el tiempo sería llamado “La Voz Romántica del Bolero“. Borges murió el 23 de agosto de 2003, día – por cierto – de mi cumpleaños.

La historia recoge estos comentarios de Borges sobre “Vida Consentida“. Es de señalar, segùn el propio autor de esta afamada canción, que Homero Parra fue trompetista en una orquesta de El Tocuyo y como tal se desempeñó en Caracas para costearse los estudios universitarios. Vinculado a Acción Democrática, llegó a ser diputado.  Llegò a la ciudad a recibir merecidos honores de la Gobernación del Estado Lara, de la Alcaldía de Iribarren y del Sindicato de Trabajadores de Radio y Televisión del Estado Lara.  Su vena artìsca, ahora hablo yo, pudo haberle ayudado a llegar polìticamente a donde llegò: ¡el venezolano siempre ha sido extremadamente farandulero!

La obra musical de Parra fue interpretada por muchìsimos cantantes, unos màs famosos que otros: Fernando Villalona, Marco Antonio Muñiz, El Trìo Vegabajeno, Josè Luis Rodrìguez, Roberto Ledesma, el Trìo Los Condes, Hèctor Tellez, Alexander Farìas entre muchos otros.  Lo que sigue es la versiòn original de “Vida Consentida“, en la voz del cubano Lino Borges.

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“Alfonsina y El Mar”

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Alfonsina Storni
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Alfonsina Storni, nacida en Capriasca (Suiza) el 29 de mayo de 1892, fallecida en Mar del Plata (Argentina) el 25 de octubre de 1938,​ fue una poetisa y escritora argentina vinculada con el modernismo.

Los padres de Alfonsina eran dueños de una cervecería en la ciudad de San Juan y regresaron a Suiza, su país de origen, en 1891. En 1896, volvieron a Argentina junto con Alfonsina, quien había nacido en aquel país.  En San Juan, concurrió al jardín de infantes y desarrolló la primera parte de su niñez.  A principios del siglo xx la familia se mudó a la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe), donde su madre fundó una escuela domiciliaria y su padre instaló un café cerca de la estación de ferrocarril Rosario Central.  Alfonsina se desempeñó como camarera en el negocio familiar pero dado que este trabajo no le gustaba, se independizó y consiguió empleo como actriz. Más tarde recorrería varias provincias en una gira teatral.​

Storni ejerció como maestra en diferentes centros educativos y escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante este período. Su prosa era feminista y, según la crítica, poseìa una originalidad que cambió el sentido de las letras de la Amèrica hispana. En su poesía deja de lado el erotismo y aborda el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. La crítica literaria, por su parte, clasifica en tardorrománticos los textos editados entre 1916 y 1925 y a partir de Ocre encuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el antisoneto (soneto en verso blanco). Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su existencia y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos desmotivacionales.

Le diagnosticaron cáncer de mama, del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico, Storni se realizó un estudio de quirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió aún más y le provocó un cambio radical en su carácter que la llevó a descartar los tratamientos médicos para combatir la enfermedad.

Se suicidó en la ciudad de Mar del Plata, Argentina, arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Alfonsina consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío y así lo había expresado en un poema dedicado a su amigo y supuestamente-amante, el también suicidado escritor Horacio Quiroga. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar y sirvieron como inspiración para componer la canción Alfonsina y El Mar”, la cual relata el suceso y sugiere el motivo.  Su cuerpo fue velado inicialmente en Mar del Plata y finalmente en Buenos Aires.  Sus restos se encuentran enterrados en el cementerio de la Chacarita.

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Escollera donde se asegura que se lanzò Alfonsina en su misiòn suicida.
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Alfonsina y El Mar es una zamba compuesta por el pianista argentino  Ariel Ramírez y el escritor Félix Luna, publicada por primera vez en el disco de Mercedes Sosa: “Mujeres Argentinas, de 1969.

La canción fue publicada en formato de simple de 33 1/3 por Philips en 1969. El lado A incluía Alfonsina y El Mar  mientras que el lado B incluía el aire de cueca norteña “Juana Azurduy”, también perteneciente al álbum “Mujeres Argentinas.

La canción es un homenaje a la poetisa de la misma nacionalidad, Alfonsina Storni, quien se suicidó en 1938 en Mar del Plata, saltando al agua desde una escollera, aunque, según la canción, se internó lentamente en el mar. Esta conexión ha originado un rumor muy extendido pero erróneo, según el cual la letra de la canción fue originalmente la carta de suicidio de la poetisa, musicalizada más tarde por los autores de la zamba: Ariel Ramìrez y Fèlix Luna.

Aunque Ariel Ramírez no conoció directamente a la poetisa, èsta fue alumna de su padre, Zenón Ramírez, quien trasmitió a su hijo el drama de Alfonsina Storni.   Con el tiempo, Ariel Ramírez llegaría a serun connotado pianista.

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En todo caso, la celebraciòn del cumpleaños de nuestro amigo Humberto, dio motivo para reunirnos y mitigar la “morriña” por nuestra amada Venezuela.  Luis Quintero lleva dos años fuera del terruño… Siomi y yo: 18 años, 7 meses y unos días, aunque a nuestra Madre Patria, Cuba, la dejamos de ver hace ya más de SESENTA años: ¡que se dice facilmente!
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Miami 13 de agosto de 2022
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Robert & Siomi Alonso

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Robert Alonso Presenta

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